
El petróleo se disparó 8,1% y tocó un máximo en más de un año por la guerra en Medio Oriente
El crudo llegó a dispararse hasta 13% tras la interrupción del tráfico en el estrecho de Ormuz por la escalada bélica. Aunque luego recortó ganancias, el mercado mantiene una fuerte prima de riesgo y teme un impacto en el suministro global y en los precios de los combustibles.
Los precios internacionales del petróleo llegaron a dispararse hasta un 13% este lunes, luego de que el tráfico marítimo en el estratégico estrecho de Ormuz se viera severamente afectado por los ataques iraníes en represalia por los bombardeos iniciales de Israel y Estados Unidos, que provocaron la muerte del líder supremo iraní, Alí Jamenei.
En ese contexto, los futuros del Brent treparon hasta u$s82,37 por barril, su nivel más alto desde enero de 2025, aunque posteriormente recortaron posiciones y cerraron con una suba de 8,1% a u$s78,36.
Por su parte, el West Texas Intermediate (WTI) de Estados Unidos alcanzó un máximo intradiario de u$s75,33, con un salto superior al 12% —el mayor desde junio—, antes de moderar el avance y finalizar a u$s71,99, con una mejora del 7,4%.
Ormuz, el cuello de botella energético global
La escalada se produjo tras un intercambio sostenido de contraataques que dañó petroleros y alteró gravemente los envíos en el estrecho de Ormuz, la vía que conecta el golfo Pérsico con el mar Arábigo entre Irán y Omán.
Por allí circula, en condiciones normales, cerca de una quinta parte de la demanda mundial de petróleo, proveniente de Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Irak, Irán y Kuwait. Además, transitan buques que transportan diésel, combustible para aviones y gasolina hacia grandes mercados asiáticos como China e India.
Más de 200 embarcaciones, incluidos petroleros y buques de gas natural licuado, permanecían fondeadas fuera del estrecho, según datos de transporte marítimo. Tres petroleros resultaron dañados y un marinero murió durante los ataques del domingo.
“El mercado reconoce la gravedad del conflicto, pero por ahora se trata de una crisis geopolítica y no de una crisis sistémica”, sostuvo Priyanka Sachdeva, analista de Phillip Nova.
Sin embargo, un cierre prolongado del paso estratégico podría generar escasez de suministro para los principales importadores asiáticos, presionando aún más los precios.



